Angina inestable
La angina inestable se caracteriza por una disminución del riego sanguíneo al miocardio debido a una obstrucción o estrechamiento parcial de las arterias coronarias que impide un flujo normal de la sangre a través de ellas. Normalmente aparece en reposo o con la realización de mínimos esfuerzos y suele ser signo de muy alto riesgo de infarto agudo de miocardio.
Los síntomas de la angina inestable son habitualmente parecidos a los de un infarto pero de menor duración e intensidad. Se caracteriza por dolor torácico en la zona del centro del pecho que puede extenderse hacia el brazo, cuello o mandíbula, a menudo opresivo y con una duración superior a 20 minutos. Puede ir acompañado de náuseas, vómitos, mareo, frío o angustia.
Tratamiento de la angina inestable
En primer lugar y a la mayor brevedad posible ante la aparición del dolor torácico se debe avisar al servicio de emergencias o acudir al centro médico más cercano. El tratamiento en la fase aguda consiste en la administración de antiagregantes, anticoagulantes y fibrinolíticos que actúan sobre el trombo que se ha formado en la arteria coronaria y lo disuelven. Además, la mayoría de las veces será necesaria la realización de un cateterismo cardiaco para localizar la obstrucción de la arteria y tratarla.
En caso de haber sufrido una angina que les ha llevado a someterse a un cateterismo deben:
- Seguir una dieta cardiosaludable.
- Realizar ejercicio adaptado a su capacidad. El cardiólogo recomendará el ejercicio físico que debe realizar.
- Mantener un buen control de los factores de riesgo cardiovascular presentes (presión arterial, glucemia en diabéticos, reducción del colesterol y control de peso corporal)
- Tomar adecuadamente el tratamiento prescrito por el médico en el informe de alta. Es decir mantener una buena adherencia terapéutica.
- Abandono total del tabaco.